Parecía el peor rival y lo era. A pesar de la reciente cancelación de los campeonatos mundiales de natación (por falta de financiación), Río se ha llevado el gato al agua. En 2014 celebrarán los mundiales de Fútbol y dos años más tarde, las olimpiadas. Seguro que no desaprovechan la oportunidad, como no lo hizo Barcelona en su momento a pesar del “¡no nos vaaa dar tieeeempooo!” que cantaban Martes y Trece en la Nochevieja del 91.
Brasil ha sido en poco tiempo tocada por el petróleo y por el reconocimiento mundial de su pujanza económica. 2016 será el año de la confirmación de su peso mundial, como lo ha sido 2008 para China. demos la enhorabuena, pues, a Brasil y a Río de Janeiro.
A Madrid le queda el triste honor de haber sido finalista y el más llevadero de haber presentado un proyecto solvente e ilusionante. Para 2020 ya han anunciado sus aspiraciones Berlín y París, aprovechando que era previsible el cambio de continente. De todos modos, opino que, si decide presentarse, Madrid partiría con la ventaja del trabajo bien hecho. Debería ser capaz de transmitir que no se trata de obstinación, si no de perseverancia. Desde aquí, me gustaría animar a presentar una nueva candidatura para 2020. Hasta entonces, podemos centrarnos en el mundial de fútbol 2018, aunque eso está aún muy verde.
A Madrid le queda el triste honor de haber sido finalista y el más llevadero de haber presentado un proyecto solvente e ilusionante. Para 2020 ya han anunciado sus aspiraciones Berlín y París, aprovechando que era previsible el cambio de continente. De todos modos, opino que, si decide presentarse, Madrid partiría con la ventaja del trabajo bien hecho. Debería ser capaz de transmitir que no se trata de obstinación, si no de perseverancia. Desde aquí, me gustaría animar a presentar una nueva candidatura para 2020. Hasta entonces, podemos centrarnos en el mundial de fútbol 2018, aunque eso está aún muy verde.
